Una cosa es la experiencia y el conocimiento resultante, y otra la sabiduría. La primera se desenvuelve en el plano temporal/espacial, que no es más que el devenir continuo de cambios sucesivos y contrastes. La Sabiduría no es el amplio conocimiento enciclopédico que uno pueda tener, sino la capacidad de articular e integrar toda la experiencia personal, o mejor dicho, de superar todo matiz y extremo. En definitiva, la experiencia es inevitable por ser parte de la existencia carnal y material.