miércoles, 19 de agosto de 2009

guerras

Después de una pelea/conflicto con alguien (con quién sea), no es exactamente un consuelo solamente saber que el otro estaba profundamente dormido y por eso no pudo comprenderme, ni saber que me rechazó por sus propios límites y conjeturas desesperadas… no me hace sentir seguro sobre mí mismo y mis juicios, sino todo lo contrario.
No me siento bien si simplemente sé que la gente rechaza sistemáticamente. Ni que la cultura discrimina y artificializa.

El triunfo sobre ese enemigo derrotado, que para un ego voraz puede resultar un alivio, en verdad no me hace sentir bien.

Sé o supongo que esa persona sigue estando confundida, que sigue sufriendo; para mi no resulta un éxito ser comparativamente más despierto o abierto de mente; podría darme un “beneficio” social que no sirve.
Nadie se puede mentir, la verdad se las arregla para salir siempre y de diversas formas...

[Hace varios años empecé a probar el dudar de toda certeza que tenga, para ponerla a prueba, y hace poco tomé la decisión -más o menos- conciente, de responsabilizarme de todo “mal” que internamente percibiera, sintiese o pensase.
Pero, tendencia de convertir en castigo ciertas evidencias.
Fue trabajar en una práctica –más o menos- conciente… una dirección, una actitud escéptica sobre lo que pienso estoy sintiendo o creyendo.
Dudar es algo mal visto culturalmente, algo que se evita mostrar... Elegí ya! Elegí algo mediocre o algo maligno, algo mentiroso o algo imposible. Algunas opciones positivas aparecen (muchas verdaderas claves para la última búsqueda), pero en lo cotidiano de la cultura terminan como promesas vacías... “subjetivas”… “consensuadas”… (a lo que me refiero es fundamentalmente a la elección interna sometida a todas las influencias y conflictos pasados no-resueltos con los que nos limitamos las posibilidades)
No estaba ahí la respuesta definitiva. Pero tampoco en la versión del cuestionar a la que me había habituado.
Creo que desde siempre había algo que no me cerraba… algo que faltaba… dudar sería cuestionar... Cuestionarme. Preguntarle a toda seguridad, toda certeza que tenga ¿por qué? ¿para qué? Todo lo que pienso con seguridad? Todo lo que temo? Todo lo que me justifico? Lo que creo pienso debo hacer ante alguna emoción o sentimiento?]

Darle vueltas a un asunto, probarse, razonando de todas maneras posibles los por qué yo tengo razón y no el otro, o por qué me equivoqué y qué fue lo que el otro vio en crudo de mí.

Si, tengo razón en todo, leí perfectamente el contexto situación y el otro no entendía nada. Gané. La verdad ganó (?).
No me alcanza, sigue la incomodidad.
Porque esa sensación de triunfo es una opción que creía diferente a elegir cargar con las faltas. Es más fácil a veces culpar… o incluso castigar al otro.
Porque no queremos saber “qué hicimos mal”, no queremos volver a rememorar/sentir todos los castigos que aprendimos a recibir “cuando hacíamos algo mal”.
Sentirme fracasado, derrotado, disminuido, decadente, creerme la falla que me es marcada y sobredimensionarla... no sería otra forma de "triunfo" adoptar ese rol?

Decidí pensar: qué tal si yo me había equivocado y actuado mal? que tal si realmente así de confundido yo estaba?
Si, hice todo mal, era claro para mí que esa persona sufría y sin embargo opté por guardar todo para mí, para protegerme, rechacé su presencia y me cerré ante su padecer... o los juzgué apuradamente como mejor me convenía ubicarme... me perdí, me comí lo que percibí/creí, me indigesté, y mi devolución fue así de negativa y limitada.
Sigo sin sentirme bien, parece peor.

Pensé los dos al mismo tiempo, mi juicio correcto, el juicio correcto del otro… los entendí más allá de alguna supuesta verdad externa a cada uno… la verdad era interna y cada uno gritaba la única verdad desde sus propios sentidos y lógicas, habiendola expresado desde la inconciencia… la voz de una verdad más allá de la no-conciencia que tengamos sobre esa parte “oculta”.
“Todos están equivocados, todos tienen razón”?

Es cuando empecé a entender qué estaba pasando por alto… en el “hacerme responsable” me cargué con culpas; no perdonaba mis propios errores (ni las injusticias ajenas). Todo lo que hice padecer a sabiendas de lo que era haber padecido. Y ahí entendí: así había sido en cualquier conflicto que tuve a lo largo de mi vida, por más que en alguno de esos episodios me haya llevado la idea de tener razón , estar bien, y/o recorrer el camino correcto… pero en lo más intimo sintiendo el sabor amargo detrás de esos “triunfos”, un sutil rol de victimario, verdugo, juez, discriminador, cómodo desdeñoso… por extensión, el rol de víctima, la inferioridad, la carga de la equivocación, que resonaban por oposición… miles de victimarios sobre la víctima… el victimario aplastando a miles de víctimas…
Incluso sin haber "rechazado" u "odiado", me podía quedar con la sensación de impotencia por no haber logrado, en apariencia, algo positivo por el bien de esa persona, y creí que la decisión errónea del otro era por mis fallas.

Descubrir que podía ser mi propio -gran- enemigo.
Pero ya no quiero más de esto...

Al final de cuentas son lo mismo. Interpretación simultánea. Una disfunción en la apreciación de la dualidad (??).

Entonces concibiendo esto puedo aceptar comprender y perdonar al “villano” que en todos los sentidos fui, mejor dicho, que creía haber sido… y mientras lo voy logrando, por mi propia integración acepto a las demás personas, “villanos externos”, entiendo sus padeceres y puedo perdonarlos. Y no tengo necesidad de sentirme atacado o discriminado, ni tampoco odiarlos o rechazarlos.
Esto último obviamente funciona desde la perspectiva de un universo mental íntimo, en el que las personas son personajes, huellas, a los que me apego deseo e idolatro, o que rechazo, odio y quiero ocultar… una sociedad a la que debo reconciliar…

domingo, 16 de agosto de 2009

(más fragmentos)

Por qué debo estar escribiendo esto? Muchas veces me puse a pensar en la inutilidad de las cosas… no por si mismas sino que la manera, sea cual sea, en la que me exprese o actúe sería limitada inconsistente y enferma, parcial… Porque tenía la perspectiva desesperanzadora de que eventualmente los conocimientos y nuevas perspectivas que puedo vislumbrar, terminarían perdiéndose en la estructura del aparato psíquico enfermo, terminarían formando parte de la constante tensión miedo dolor y apego… y por eso me resultaba inútil; todo conocimiento invalidado y pervertido, los términos o creencias convertidos en objetos de idolatría, y una “historia de éxitos y certezas”…

Sin embargo tampoco debo adoptar una actitud pasiva, es casi lo mismo al final, porque de todas formas la equivocación va a estar... no debería temer fallar o ser parcial, porque es obvio que aún estoy fragmentado.

Sigo avanzando.

Detrás de las palabras e imágenes, mi propia mente (enferma) es la que teje nudos dada la confusión; me identifico con esos límites y cargas, poseyendo el dolor como trofeo de justificación de mis miserias.

La enfermedad es una estructuración repetitiva a la que recurrimos como refugio de la verdadera crisis interna. Nos tensamos, nos contorsionamos, nos doblamos torcemos, nos inflamamos nos bloqueamos para contener, aguantar. Afirmamos la herramienta, negamos la independencia.

La verdad es que al menos podemos optar por tomarnos para bien los momentos de crisis, donde se vuelven explícitamente posibles demoliciones y liberaciones, actuales, presentes. No es el resultado, sino la actitud y voluntad en el ahora absoluto que debemos tener por sobre lo que pensemos percibamos o sintamos.

Luego de cada éxito y liberación tras un turbar del corazón, pueden ensombrecerse los descubrimientos o hazañas mentales... no debemos buscar desesperadamente la repetición de ese tipo de vivencias extremas, no debemos apegarnos a la abundancia de la liberación.

Y también podemos elegir pensarnos bien en los momentos posteriores a esos “picos de conciencia”…

Solo es cuestión de sentir y permitir revelárnoslo, aunque duela, porque eso también lo vamos a dejar/soltar. NO debería ser peligroso dentro nuestro reconocernos. No presupone tener que buscar las crisis/turbulencias/excitación/descontrol como representantes de la liberación, porque apenas son un síntoma, una expresión. Así un férreo control y represión también lo son.

No busco el caos, aunque este puede presentarse. No es descontrol, no es dejarse llevar como una hoja… tampoco es aferrarse ni forzar. Sino ver y entender por qué estoy llevando esta actitud. Por oposición a la perfecta actitud mental.

Es comprender lo que es el devenir y la multiplicación de la realidad o existencia (la abundancia), y por oposición comprender la división y degradación (muerte)… aceptar las dos.

Por todo esto, a diario puedo decidir estar con los “ojos abiertos” y si se presenta la “oportunidad” reconocer la paulatina saturación en el pensar, cómo alrededor de una certeza, o mejor dicho de una idea o emoción que considero “elevada”, construyo otra vez el mismo esquema rígido y basado en el miedo, dolor y frustración, que es lo que identifico erróneamente como parte de mi identidad. Me revela que aún continúan arraigados los mismos conflictos básicos. Y lo más evidente es que esa falsa seguridad ni siquiera alivia el padecer, sino que lo incrementa.

Es poder observar cómo el éxito y sus bondades puedo estar convirtiendo en una testaruda seguridad, observar como me idolatro a mi mismo por ser poseedor del logro… para reconocer los motivos que me llevan a turbarme y perderme... el reconocimiento supondría la disolución de esa idolatría y falsa seguridad, y por esto es posible experimentar desnudez y aparente vulnerabilidad, las cuales también debo observar tranquilamente para superar y disolver... porque nada más me fui al otro extremo, después de desenmascarar... de rey a indigente... no es para quedarme ahí cómodo y sentirme desgraciado o débil, haciendo otra vez de apenas un estado o sensación otra certeza parcial en la que me vuelvo a escudar, que uso como justificación de la incapacidad frente a los límites que me encuentro... esa inseguridad y miedo era precisamente lo que quería evitar y ocultar, y por lo cual desesperadamente buscaba armarme y solidificarme.

No tiene sentido seguir escapándose de uno mismo.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

NOTAS FRAGMENTOS


Sobreestimación del incesto

El sexo liviano y las fugaces intenciones, los objetos sexuales de miles de colores, diversidad de personalidades para poder saborear y relajarse en la seguridad de lo nuevo pero misterioso, lo voluptuoso y enigmático; una diversidad que se cierra en el tan preciado “mundo subjetivo” de cada uno…. todo lo sucedido, la historia personal, lo que se da para esa persona en soledad o con alguien más, suele ser un recorte de toda esa realidad, un resumen con los tips necesarios para construir tanto la pose exterior, como la interior correspondiente, la identidad que simula al mundo y a si mismo, pero niega otros detalles, para así zafar con una “lógica dudosa” en la que es necesario pensar por separado dolor y placer, lindo feo, malo bueno, cool aburrido, reaccionar, reubicarse en determinada órbita social … dualidad, un polo y no el otro… y lo real donde queda?

Remitirse a anécdotas por ellas mismas, recurriendo a arquetipos que impacten, y ahí reside el “objeto” de realización, ser aceptado comprendido por el otro, dejando de lado, en el “olvido”, lo que en verdad revela más allá de las pretendidas palabras…
ni siquiera adentrándote en esa persona, sino apenas focalizándote en una imagen densa de lo que parece ser evidente, que es más o menos creíble dependiendo del flash particular que en tu egocentrismo hayas asimilado, y el rol que imaginás estar interpretando, por más “coherente” que sea, y con el cual esperás obtener ciertas respuestas positivas de esos ilusorios particulares individuos externos (por ejemplo).

Después surgen las sorpresas “tan deseadas”, los secretos crudos difíciles de tragar, fáciles de desconocer… de repente te escandalizás, indignás… te afecta, te turba, te convertís en víctima de mentiras, del desamor, fuiste engañado con falsas promesas. Surge aquello reprimido en lo que guardabas dolor.

nos convertimos en villanos sin saberlo: el sentido de justicia puede tomar para uno muchas formas. Normalmente se dan contradicciones evidentes en la vida cotidiana... se piensa la vida con diferentes niveles, en algunos aspectos uno puede realizarse y demostrar alteza, y en otros les restamos importancia. Un mar de yoes, y algunos capitanes, q se pelean por el mando.
La mayoría habla de la verdad, para despues admitir una verdad subjetiva, y por eso hasta ahí se suele llegar, no puede ver la única verdad que concierne a todos.
tengo unos cuantos que sobreviven y también están escribiendo.

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Soy el ignorante, el representante de las masas, lo común, el egocéntrico, lo grosero con aciertos a veces trascendentales, pero de muchas páginas repetidas… soy el inconciente masturbeta.
Exitoso social/económico, sincero, verdadero, sencillo o complejo de conocer, puede que reservado, o que hace de la falsedad algo normal y aceptable… porque me defino como alguien sensible y de flash intelectual…
pero dependiente de una silenciosa moralidad, e ideal expresivo sexual, en una pose arquetípica, como si fuese un pavo real, accidental, casual… Varias posturas que, si me conviene, también voy a negar…
falso

No… no era por culpa de los demás, no fue por la culpa de la crianza ni influencia social, ni por las experiencias que atravesé… siempre fui brillante y en cada situación/momento/lugar decidí donde acomodar las cosas, les di poder, les di verdad a ideas unidireccionales, afirmando un polo negando el otro, me llené el camino de señales de peligro, estreché el horizonte, lo llené de edificios, cables y basura, tuberías inaccesibles, rascacielos pesadísimos (pero frágiles) en los que me trepo y reconstruyo/refuerzo cuando estoy flasheándome en éxitos y gloria… esos ladrillos esa materia con la que construí toda esa ciudad no son sostenidos por otra cosa que por mi voluntad, todo el universo de impresiones organizadas con un sentido determinado y una personalidad llena de baches. Todo un gasto de energía en mantenimiento… Y a veces me reconforto cuando apenas derribo un par de casitas, o a veces manzanas enteras… momentos que se sienten liberadores.
A cada momento deseo ser cualquier persona que pueda existir… esa forma de personalidad, ser esa figura individual que se recorta de un fondo integrado por cantidades de figuras, de variadas personalidades… que simplemente soy, por oposición. Soy todas las posibilidades que pueda pensar, deshacerse del misterio que implica la existencia de otro, ver a los ojos a cualquier persona y reconocerme… trascender ese límite que nos impide comprender a cualquier persona que "no creamos ser". Si es necesario debo pensarme como todo aquello que pueda considerar aberrante, porque donde me opongo firmemente hay miedo a tales vivencias y supuestas esencias malignas, los porqués dolorosos ocultos detrás de tales acciones consideradas por uno como indignas. Debo percatarme de todas las cosas que no quiero ver de mí (cómo cuando me vuelvo furtivo tuerzo, desplazo y contamino de adornos) , pero que sí veo en el otro y aborrezco (y los demás no hacen más que enseñarme cosa sobre “mí”, y sobre “ellos”)... desnudarse y ver todos esos detalles amargos de lo que es mi "verdadera personalidad" y que necesitan ser justificados por el dolor que padecí, los miedos adquiridos, toda vergüenza simulada callada, cada debilidad, vulnerabilidad, etc.
Pero. también debo perdonarme.


Todo secreto que guardo, todo diálogo que tengo conmigo mismo y con nadie más, soy el principio y el fin, parece así como lo planteo un universo de soledad, donde no hay nada más que yo y yo y yooo, en todo lo que veo nada más que yo se manifiesta, puro ego-mentalidad, pero sin embargo no niega que existan los demás, y que existan las cosas… en el juego social, en el diálogo con los que aparecen como nuestros semejantes (todo ser humano), está la certeza de estar compartiendo algo, por más ilusorias sean las formas que construyen para ellos nada más…

las personas son esas individualidades externas a mí, con las que estuve en contacto desde que “vine al mundo”, desde que me hice carne, y por lo visto, esos seres son muy parecidos a mi primero en lo físico. No somos ni un perro ni una piedra ni un árbol, además las palabras parecen significar algo más allá de sí mismas, tanto para mi como para ellos, y a pesar de la reacción diferente que puedan presentar frente a un mismo ideal o pensamiento… al menos pensamos cosas intercambiables, representamos, los humanos pueden proyectar en conjunto, revertir significaciones… naturalmente reciben, tal como lo hago yo, impresiones a partir de los estímulos del mundo externo a través de los sentidos y aprenden del espejo que presenta la realidad… porque la comprensión no se da de otra manera que reconociendo o descubriendo en el afuera las cosas que corresponden a mi mundo individual, y sea cual fuere el que progresivamente fui articulando/organizando… serializando, categorizando, comparando… las diferencias y lo similar, las leyes que funcionan tanto dentro como fuera.
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En fin... esa fragmentación del yo de las personas es el producto de "perderse en el mundo y su diversidad", y sin integración, donde desde lugares parciales, por comparación, suelen solo ver como determinadas entidades perecen, o perduran, que evolucionan y ganan poder… no el "trasfondo". Aprenden de sus semejantes guiados con dolor cómo considerar esa “información”, y la aplican a sus proyectos de vida y a la realidad misma, que normalmente en los dormidos profundiza la desconexión, la guerra de fuerzas, la diferenciación… parece no admitieron otra opción para proteger a ese yo dolido, que no pudo trascenderse a si mismo.

lunes, 22 de diciembre de 2008

(reflexiones informales 2)

Hace un poco menos de 4 años había empezado "mi búsqueda", después del desgarro emocional y la caída de pilares que sostenían esa burbuja de ficciones y pertenencia, mi vida desdibujadita. Tuve que desmitificar el amor, y también fue este el que me salvó… podría haber elegido hundirme en dolor, pero decidí catalizarlo con ese mismo amor, el q creía me dañaba por “ser no correspondido”..

A pesar de sentirme traicionado, abandonado y pisoteado, tampoco pude desentenderme de todas las cosas que me fueron señaladas, todas las críticas, todo lo que disgustaba a esas personas con las que compartía… ni siquiera importaba que tuviesen razón (probablemente la tenían, pero desde alguna pose que los identificaba, desde la cual no podían comprenderme/aceptarme)... SI importaba lo que estaba revelándome todo eso. Podría haberme quedado negando, puteando y endureciéndome, torciéndome, con esa falla en la personalidad que parecía estigmatizarme, quedarme con la frustración de no poder “ser”…

Quién no podía ser? Qué es lo que debía ser? Con qué ideales adornaba esa ilusión?


Es por todo esto que me convertí en un arduo explorador, artista psicodélico,... buscando la disolución del ego, quería ir hacia el vacío mismo, desmitificar todos mis dioses, ver las cosas tal cual son, aspirar al amor puro. Todo re copado… y se daban explosiones, derrumbes masivos, expansiones liberadoras, gloria y paz brillante, más de lo que esperaba, telepatía sincronía y clarividencias que me resultaban tan familiares… pero, no tardaba en desilusionarme tras solidificar esos “éxitos” y flashes. Es posible terminar perdido en la cumbre donde está la nube de pedo peposa espiritual fractaloide.

Naturalmente cualquier experiencia que considerase trascendente se cristalizaba, porque todavía habían (hay) vestigios de un ego voraz que genera apegos (a las experiencias placenteras) y aversiones (rechazo al dolor, lo desagradable, escapar/negar en mi lo que va contra esa idea que tengo de la conciencia/realidad)… Bajar a Dios del cielo, hacerlo "carne" en mi cuerpo y mente, solo por ansias de poder, para guardármelo, mío mío, para no ceder. Y ahí es donde la “justicia divina” se hace presente, me hago mierda, la enfermedad viene a mi rescate, y me es puesto de frente y con crudeza que toda esa lista de aciertos embelleciéndome no era más que otra ilusión… todo lo que llamaba “experiencia trascendente” lo terminaba considerando en oposición a las experiencias del “ignorante”, me separaba, segregaba, y ni podía comprenderlos. very bad… me creí un príncipe, un semidios amoroso, el intermediario terrestre con el infinito, cuanta boludez hipocresía, como si la “realidad espiritual” estuviese reservada para elegidos… del orto.


Muchas idas y venidas. Exitos liberaciones cristalizaciones y deterioro.

Todo el viaje simplemente fue para estar hoy escribiendo esto desde el lugar, el del ego voraz?? alguna esperanza? No sé, pero seguro sigo enfermo, si... sigo asustado, pero rígido, por eso un par de cosas puedo descubrir.

Chau.

jueves, 11 de diciembre de 2008

(reflexiones informales)

Buem a ver, decidí sacarme ciertos hábitos para poder licuarla un toque más. Probandooo.

Bue, es una paja hablar de “perder todo” para liberarse de todo sufrimiento, apuntando a una idea absolutamente radical y concreta, a nivel de lo único tangible que cada una de las personas, supongo, tienen, quiero decir la “mente”, donde se da el libre albedrío. Aveces no sé si escribir para “lelos”, si tal cosa existe, o hundirme en el orden del caos psicodélico, o teatralizar/pretender, o tal vez ser preciiiso y estructurado en la expresión. Y acá es cuando me refiero a que es elocuente (la realidad es evidente) que todo lo que escribo y sugiero (“extensible” a otras realidades individuales) hace referencia a esta construcción de yoes que concibo: escribo para lelos, soy caótico, pretendo bocha pero claro porque soy estructurado =P. Primero, somos autorreferenciales; después, vemos.

Es una paja estar refiriéndome a algo tan radical como perder todo, o dejar todo, y ver concebir esta idea en otras personas como apenas un pretensioso ideal aplicable a parcialidades, acompañado de gusto a autoindulgencia. Una especie de tibiez, que aún padezco. Snobismo existencial. Bue, por eso creo entenderlo, ya no es tanto motivo de escándalo: al menos me escandalizo con mi propio límite jaja. Porque aún no logro comprender lo primordial, no me logré “liberar”. Es como poder ir de una punta de la mente a otra, pero no resolver el “enigma” completo. Sin embargo esta también es la manera más sincera que tengo de liberar al máximo esta “carga”… porque se me hace pesado, denso, no hacer lo que la voluntad en lo profundo demanda y necesita que realice, y a la cual estoy tracionando en ese silencio que me hago a mi mismo: quitar la mirada y hacerme el boludo.

Inventándome una visión exterior, un juzgar exterior (un poco basado en ciertas experiencias), esto puede ser visto como un sobar inconducente y medio rebuscadito, aburrido y denso, que simplemente deja en claro un masturbar del ego, y bue, probablemente lo sea, especialmente lo del ego… pero, no estoy representando/filosofando algo ajeno a la realidad de cualquier persona.


Qué me conduce? A quién respondo? o a quienes?… se habla de dios, se niega a dios, se afirma a dios, pero de todas maneras “ya decidimos el ídolo que lo reemplace” antes de terminar el reflexionar, y es el escudo para el ego, hasta el punto de creer que si se cae ese “pilar” prácticamente se acaba la vida. Y el ego queda en bolas...
(igual normalmente la gente suele tener mecanismos de defensa mediante los cuales mas o menos rápido salvan la integridad de esas estructuraciones, y/o se realizan desplazamientos: se reposicionan en un lugar favorable, en el que justifican sus debilidades o vicios otorgando poder a reglas, a recuerdos, sensaciones y arquetipos, supuestas realidades que aún son seguras… negando el origen del conflicto “porque –sesupone- soy tal cosa y no otra”, “porque los demás hacen tal cosa”, “porque tal libro ley o persona importante decía bla cosa” y se puede justificar, zafar de lo que sea…).


[creo que la imagen que uno tiene que guardar frente a “los demás”, revela que ese “dios” anda enmascarado en todo ese mundo social y cultural, en “los demás”: realizar ciertas rituales, cuidados, ornamentos, reglas a cumplir y “silencios prudentes”, se suele decir lo cultural, que tanto “se debe” respetar… si querés podés volverte alguien, pertenecer y salvar tu culo, para andar codeándote con “los demás” y tener alguna especie de vida digna según lo que “los demás” aseguran es… seh, una pose para el amor, reglas culturales para un amor hipócrita (y que recordamos especialmente cuando se hace clara la distancia entre interpretaciones/significados sobre un mismo ideal, concepto, o construcción de realidad), que de tan sólido forjaste te desgarra en la desilusión. etc.etc… chau, al abismo, la soledad, el sin sentido, perpetuando esas ruinas y dolor del destete]


Quiero que se entienda así de simple como lo digo: esto (“producto del ego”, y de este “inestable” yo que les escribe) no es más que una expresión de la mentalidad misma, una clara referencia al “yo mismo” (y esto te incluye a vos, el lector), como primera y última conciencia a la que yo tengo acceso, yo mismo..

martes, 9 de diciembre de 2008

(reflexiones informales 0)

6 – 12 - 2008Era una falta de compromiso, al sentarme a escribir, que resultaba en un vacío de contenido y/o reflexión, en lugar de la vocación por representar frente a la sociedad en palabras de reveladoras profundidades olvidadas.Toda la construccion de ideas paranoicas que genero se basan en alguna organización “exterior” que está ocurriendo de hecho, una sincronicidad de cosas, pero fundamentalmente una intención detrás de tal aparente azar y casualidad, de la cual me entero…Pero porque son también mis aparentes “casualidades” que revelo al exterior, a los otros, que se construyen aldededor mío “magicamente”, y sin embargo cargadas de intencionalidad. Por poner un ejemplo m[me fui a comer tomar algo fumar cigarrillo].[regresé]La gloria del anticristo.Bueno lo fundamental a lo que me quería dirigir era mi última moda psicológica de no lograr escribir/exteriorizar lo que a cada momento puedo estar percibiendo y articulando en reflexiones integradoras a la totalidad, o al menos la totalidad que intuyo y reconozco en la propia carne, en mi propio cuerpo, primera instancia fundamental.Cuando me refiero a carne digo materialidad, la materialidad de mi cuerpo físico, la materialidad que adquieren las ideas, o el dolor y el amor, las impresiones sensoriales como el puente primero, y también me refiero a la cerebralidad o lo mental, la química emocional, o más en general a la oscilación orgánica de mi física.Hoy salí a caminar un rato, para comprar cigarrillos, y en algún punto, recorriendo el barrio, recordé que me urge el anonimato. Alegabala necesidad de protección por algunas debilidades que supuestamente me suelen limitar en ciertos aspectos… lo que quiero decir es que me guardo, escencialmente me resguardo de “los demás”.
7 – 12 – 2008Si hablo/escribo sobre el momento presente parece ser lo mas productivo: trato de no recurrir especialmente a teorías preformadas o estructuras determinadas, aunque durante el desarrollo de mi percepción y reflexión puede que se me reconstruyan tales creencias (se supone que son caminos, pilares certeros que representan alguna “totalidad” coherente para el yo, extraída de las interiorizaciones sensorio/perceptuales? estructuradas y desarrolladas dando las aparentes sólidas creencias).Por eso como fundamental inicio de esta reflexión, este ensayo, este “trabajo”, se me hace necesario no seguir obligadamente una linealidad en el desarrollo de la reflexión:- en definitiva en mi presente, pienso ahora, en este presente de posibilidad de acción (porque es el “único momento”, ni en el pasado y futuro, en el espacio, donde convergen todos las fuerzas, intercambios e impresiones etc, el “radio” de acción, donde se materializan las intenciones). Por eso me voy a remitir a la existencia misma, esta es mi vida. [para explicitarlo un poco más, podría decir que una imagen de la “idea” de conciencia que tengo es *la de saber que en este preciso instante es donde estoy eligiendo, en este lugar estoy construyendo o reconstruyendo, en este momento veo la prueba viviente de mi elección*]- Y como me defino como un ser humano, esto es, una persona como cualquier otra, en el más profundo y simple sentido, puedo comprender que nadie está fragmentado, que nadie tiene una vida dividida, fuera/dentro de casa, vida de trabajo vida de familia vida social vida. Yo no puedo escribir sobre maravillas psicológicas desentendiéndome de cómo afecta todas mis supuestas “áreas” lo que a diario me acontece, todos los pensamientos q cruzan mi mente o sentimientos y sensaciones, todo eso que me ocurre. Mi vida en el sentido más absoluto es el campo de acción, y el lugar también en el que me voy a basar para explicar la realidad misma.- por eso necesito no ponerme a hacerlo en estilo académico propiamente dicho, sino impregnarlo (articularlo?) de lo casual, del hilar aparentemente azaroso de un diálogo (interno), más un experimento psicodélico… donde se supone estoy hablando de psicología aparecen rasgos metafísicos/espirituales, y lo anecdótico de la vida cotidiana aveces cruda, y los deseos y aversiones propias alquimizándose en una teatralización, determinada estética y ego-corona, etc. etc.[…]Imaginar lo que sea. Creo que eso es parte manifiesta del libre albedrío.
9 – 12 – 2008No es que diga negar el pasado, ni quedarme aferradit a él… aunque bue, parece que uno desea permanecer en ciertos lugares, momentos dolorosos, o de placer, que justifican las cosas que prefiero pasar por alto para zafarr y ser salvo (y ni siquiera, siempre sé cuando relego algún poder librandome del “compromiso”)…Ese pasado también converge en el presente, en mi decisión, en el ahora. Es hacerme responsable, a pesar de. Hasta llego a “creer” que no importa realmente que esté haciendo, para mí, al principio y al final de lo que se pueda pensar/mentar, y obviamente mucho menos para los demás (sinceramente, ocupados en su propio trip o flash). Sí importa no perderse en lo que uno hace… perderse en el sentido de olvidar estar con los ojos abiertos, observando que es lo que estoy haciendo en x momento/lugar/situación, que siento, que percibo, pero sin agregarle nada más.Puede que me mande algunas cagadas, faltas sociales, antipatía, fallas estéticas… ahí cuando la manijié, donde me comi la ansiedad paranoia y vergüenza de desnudez, es donde me encuentro con todas esas leyes humanas sociales culturales (cualquiera que sean estas) sin una cabeza… oposiciones separaciones comparaciones distancias discriminaciones: heterogeneidad. No son ni las personas, ni el presidente, ni el clima, ni un dios la que me las impuso.Ya no sé ni que edad tengo.